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Hollywood mantiene la prudencia con Donald Trump en vísperas de la gran noche de los Oscar

La campaña previa a los premios más importantes del cine estadounidense, que se otorgan este domingo, entra en su recta final marcada por el silencio ante las agresivas políticas del presidente, solo roto puntualmente por voces veteranas como la de Jane Fonda

Jane Fonda, al recoger su premio honorífico del sindicato de actores.Foto: Mario Anzuoni (Reuters)
Luis Pablo Beauregard

Aún resuena el mensaje que Jane Fonda lanzó en el cierre de la campaña para los premios Oscar, que se entregarán la tarde del domingo en el teatro Dolby de Los Ángeles. La actriz, de 87 años, una de las más combativas activistas en Hollywood desde los tiempos de la guerra de Vietnam, aprovechó el escenario de los premios del sindicato de actores de Hollywood la semana pasada para sacudir a sus compañeros de profesión. Fue una llamada a la acción en medio de la tormenta originada en Washington, donde Donald Trump ha borrado los derechos de las personas trans, desatado un caos en la Administración e iniciado una cacería nacional de migrantes. “No debemos engañarnos ni un segundo por lo que está pasando. Esto es muy serio, amigos”, dijo Fonda, premiada por su trayectoria. El discurso fue recibido con tímidos aplausos.

Hollywood está en trance desde que el pasado noviembre Donald Trump ganó las elecciones presidenciales en EE UU. La élite de la industria del cine y la televisión se mantiene prácticamente en silencio ante el retorno del republicano a la Casa Blanca, quien durante años ha sido el objetivo predilecto de los progresistas de California.

Donald y Melania Trump llegan a los Oscar de 2011.
Donald y Melania Trump llegan a los Oscar de 2011.Steve Granitz (WireImage/Getty)

La política ha estado prácticamente ausente de la temporada de premios. Esto a pesar de que el propio Trump es el foco de una de las películas que compiten en los Oscar. The Apprentice. La historia de Trump, una cinta biográfica de sus años tempranos en Nueva York, aparece en dos categorías de interpretación. Sebastian Stan aspira al premio a mejor actor por meterse en la piel del hoy presidente y Jeremy Strong (conocido por su papel en la serie Succession) está entre los favoritos en actor de reparto por interpretar a Roy Cohn, el abogado del empresario.

Trump dejó claro el año pasado que no le gustó el retrato que le hace el director Ali Abbasi en esta película. “Es un trabajo de matón barato, difamatorio y desagradable, hecho antes de las elecciones, que solo busca dañar al más grande movimiento político de nuestra historia”, declaró en octubre en una publicación en la red Truth Social (creada por su empresa). La película incluye una escena de la supuesta violación que la primera mujer del político, Ivana Trump, relató en el juicio de divorcio en 1989, hecho del que se desdijo años más tarde. Los abogados de Trump intentaron bloquear su estreno en Estados Unidos el verano pasado.

Jeremy Strong, as Roy Cohn, and Sebastian Stan, as Trump, in 'The Apprentice.'
Jeremy Strong, como el abogado Roy Cohn, y Sebastian Stan, como Donald Trump, en 'The Apprentice'.

Las de por sí escasas opciones de The Apprentice acaban de volar por los aires por un escándalo sexual. Ali Abbasi ha sido señalado por dar una nalgada a un artista famoso (su nombre se ha mantenido en el anonimato) durante una fiesta posterior a los Globos de Oro. El cineasta se disculpó por lo que consideró un gesto de camaradería malinterpretado.

Será que el ambiente no está para bromas en el susceptible Hollywood. La Academia de Cine, organizadora de los Oscar, opta también por la prudencia. Una semana después de las elecciones anunció que el comediante Conan O’Brien sería el presentador de la gala. Es la primera vez que el comediante, guionista de programas como Saturday Night Live o Los Simpson y pionero de la escena dorada de los talk shows de los noventa, se enfrenta a este reto que antes asumieron Bob Hope, Johnny Carson, Steve Martin y Billy Crystal, entre otros.

Bill Kramer, el consejero delegado de la Academia, describió esta semana a O’Brien como el presentador perfecto. “Es apolítico, alegre y muy respetado por toda la comunidad”, señaló en pódcast. El comediante ha pedido consejo a Jimmy Kimmel, un apasionado cómico antitrumpista. Kimmel rechazó conducir nuevamente la ceremonia después de hacerlo en 2024 por cuarta ocasión. La primera vez fue en 2017, el año de la pifia monumental de Warren Beatty y Faye Dunaway cuando anunciaron que la ganadora del premio a la mejor película era La La Land, cuando la verdadera fue Moonlight.

Aquella ceremonia, la primera con Trump en el poder, estuvo cargada de mensajes políticos. El reconocido director iraní Asghar Farhadi no acudió entonces a la gala para recoger el Oscar de mejor película internacional por El viajante, en respuesta al veto de Trump a los musulmanes de siete países que quisieran entrar en EE UU. “Dividir el mundo entre categorías de nosotros y ‘nuestros enemigos’ provoca miedo y una engañosa justificación de las agresiones y la guerra”, explicó el cineasta en una carta leída por Anousheh Ansari, la primera mujer astronauta de Irán. En el teatro Dolby muchos lucieron un pin en apoyo de la Unión Americana de Libertades Civiles, la organización que inició muchos de los litigios contra las políticas más inhumanas de la primera presidencia de Trump.

Amenaza al activismo palestino

Otra insignia amenaza con reaparecer el domingo para agitar la controversia en la alfombra roja. Se trata de los pines de manos rojas con los que un grupo de artistas pidieron el año pasado un alto el fuego en la guerra entre Israel y Hamás. La cantante Billie Eilish, el actor Mark Ruffalo y la directora Ava DuVernay lo portaron en la ceremonia del año pasado.

Guy Pearce, con el pin de Gaza en Cannes.
Guy Pearce, con el pin de Gaza en Cannes.Victor Boyko (Getty Images)

La Brigada, un grupo de 700 profesionales judíos del cine y la televisión, entre los que se cuentan poderosos agentes y ejecutivos, ha advertido de que este año no será tan tolerante, pues considera que la imagen de esas manos rojas es un símbolo de odio porque tiene sus raíces en un incidente de 2000 en Ramala que resultó en el asesinato y tortura de dos israelíes. “Pusimos la otra mejilla cuando usaron un símbolo del asesinato de judíos en la solapa (...) Este año no nos quedaremos callados”, avisa el grupo en una carta pública. “¿Acaso no tienen vergüenza?“, preguntan en el documento, publicado poco después de que Hamás entregara los cuerpos de Ariel y Kafir Bibas, los más jóvenes entre los secuestrados por Hamás el 7 de octubre de 2023.

La carta de la Brigada va dirigida al medio millar de artistas que conforman el colectivo Artists4Ceasefire, que apoya el cese al fuego en Oriente Próximo. En este grupo están algunos de los nominados de este año, como las actrices Cynthia Erivo y Ariana Grande, protagonistas de Wicked; el australiano Guy Pearce, actor de reparto en The Brutalist, y Strong, de The Apprentice. Está por verse si alguno de estos protesta este año, después de que Trump haya expresado su idea de convertir Gaza en un balneario turístico sin palestinos.

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Sobre la firma

Luis Pablo Beauregard
Es uno de los corresponsales de EL PAÍS en EE UU, donde cubre migración, cambio climático, cultura y política. Antes se desempeñó como redactor jefe del diario en la redacción de Ciudad de México, de donde es originario. Estudió Comunicación en la Universidad Iberoamericana y el Máster de Periodismo de EL PAÍS. Vive en Los Ángeles, California.
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