La justicia de Japón concede a Iwao Hakamada, absuelto tras 45 años en el corredor de la muerte, una indemnización de más de un millón de euros
El tribunal concede al exprisionero del corredor de la muerte la mayor compensación penal aprobada en el país hasta ahora

La justicia japonesa concedió este lunes a Iwao Hakamada, considerado el reo que más tiempo ha estado en el corredor de la muerte en todo el mundo, más de 45 años, la indemnización penal más alta jamás establecida en el país. El Tribunal de Distrito de Shizuoka (centro) ha dictaminado el pago de 217 millones de yenes (unos 1,34 millones de euros) a Hakamada, de 89 años, tras su absolución, que según su equipo legal supone la mayor compensación de este tipo concedida en Japón.
Hakamada fue condenado a la pena capital en 1968 por el asesinato dos años antes de una familia de cuatro miembros y permaneció en prisión hasta 2014, cuando la justicia anuló esa sentencia por dudas sobre la veracidad de las pruebas presentadas por la fiscalía y ordenó celebrar un nuevo juicio, algo muy poco habitual en el país.
El japonés, al que aquel confinamiento penitenciario causó importantes secuelas psicológicas, fue absuelto el año pasado, después de que un tribunal reconociera que se falsificaron las pruebas con las que fue incriminado y condenado. En enero de este año, el abogado de Hakamada presentó una demanda de indemnización a petición de su tutora legal, su hermana Hideko.
La defensa pidió una compensación de 12.500 yenes (77 euros) por día que pasó encarcelado, la cantidad máxima permitida por ley, alegando que Iwao había sido injustamente retenido durante 45 hasta su liberación, una petición que ha sido aceptada.
El juez que presidió la sala responsable del caso señaló en su decisión que Hakamada pasó aproximadamente 33 años de su periodo en detención en prisión preventiva a la espera de su ejecución, lo que le causó “un sufrimiento mental y físico extremadamente grave”, de acuerdo al fallo al que tuvo acceso la cadena pública NHK.
“El señor Hakamada fue formalmente acusado tras someterse a un interrogatorio inhumano (...) y los tribunales han confirmado en repetidas ocasiones que las cinco prendas usadas como prueba incriminatoria principal para su condena fueron fabricadas por los investigadores”, añadió el tribunal para justificar la concesión de la indemnización máxima.
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