Paredes de un metro de grosor, orientación Sur y estancias sencillas en las que impera el pragmatismo. Can Caterina combina lo mejor de la arquitectura tradicional ibicenca con pequeños lujos contemporáneos a los que su propietaria británica no ha querido renunciar. Espacios que ganan protagonismo en verano como la piscina rodeada de lavanda y un cenador desde el que contemplar la increíble puesta de sol de la isla.
Bajo una pérgola de hierro con techo de mimbre, se encuentra este porche desde el que contemplar el atardecer.Raúl Candales FranchEn cuanto suben las temperaturas, la vida de la casa gira en torno a la piscina. La habitación principal tiene unas evocadoras vistas
a este espacio.Raúl Candales FranchLa geometría de los volúmenes de la fachada de Can Caterina rinde homenaje a la arquitectura popular de la isla.Raúl Candales FranchUn gran ventanal llena de luz natural la cocina. La madera es aquí la protagonista. El mobiliario ha sido elaborado a mano por el carpintero Stefan Bokel y diseñado por el estudio de la propietaria de la vivienda, Urban Village Design (www.urbanvillagedesign.co.uk).Raúl Candales FranchEl salón se abre al exterior a través de grandes puertas y ventanales. Junto a uno de ellos, la arquitecta ha dispuesto un rincón de lectura, con una estantería de libros empotrada y un banco de obra que cumple la función de 'chaise longue'.Raúl Candales Franch