Agua, comida y medicinas: qué incluir en un kit de emergencia como el que recomienda la UE
La nueva estrategia de preparación ante las crisis de la Comisión Europea busca que los ciudadanos tengan reservas para subsistir 72 horas sin ayuda externa
La Comisión Europea plantea que los hogares europeos deben estar preparados para subsistir 72 horas sin ayuda externa en caso de agresión, desastres naturales, pandemias o ciberataques. Contar con reservas de agua y comida, materiales para calentarse, medicamentos o baterías son las directrices básicas para afrontar este tipo de crisis, según las guías que los países nórdicos entregan de forma recurrente a su población sobre cómo prepararse para una hipotética emergencia o conflicto. ¿Qué hay que tener en casa según los consejos de Suecia, Noruega o Finlandia, el país con la mayor preparación ciudadana ante estas amenazas del continente?
Las guías establecen que es básico contar con suficiente agua y comida, como mínimo para tres días por cada persona de la unidad familiar.
La recomendación esencial pide tener reservas suficientes de agua embotellada y recipientes limpios y con tapa en los que se puedan almacenar líquidos. Las necesidades mínimas de una persona durante una semana rondan los 20 litros de agua potable en caso de un corte de suministro en las casas.
En cuanto a las comidas, se debe tener en cuenta que puede ser imposible refrigerar o cocinar los alimentos por falta de electricidad, por lo que es recomendable contar con una cocina portátil y combustible (gas envasado). Se prefieren alimentos no perecederos, que se puedan almacenar a temperatura ambiente y sean fáciles de consumir. Es recomendable que formen parte de la dieta regular porque así serán repuestos continuamente, con lo que se evita que, en el momento en el que sean necesarios, se encuentren en mal estado. Algunas sugerencias recogidas en la guía noruega son las latas de conserva con todo tipo de productos, frutos secos, fruta deshidratada, legumbres, pasta, leche o arroz.
La UE contempla dar directrices a los Estados miembros para preparar a la población, y que esta pueda afrontar con recursos esos primeros tres días clave, considerados esenciales porque es el plazo que normalmente requieren las autoridades para controlar la situación y ayudar a los grupos más vulnerables. Estos preparativos sirven también ante episodios que pueden sentirse más cercanos para los ciudadanos de los países del sur, como España: incendios forestales, inundaciones, terremotos, riesgo volcánico o sequías. Fuentes del Ministerio del Interior apuntan que en España existen guías de autoprotección para la ciudadanía con el foco puesto en ese tipo de catástrofes en el marco de la II Estrategia Nacional de Protección Civil, aprobada el pasado diciembre, y que “se está trabajando, en una fase inicial, en la elaboración de recomendaciones para la población civil”.
El inventario doméstico para situaciones de emergencia continúa con suministros que permitan iluminar y calentar los hogares mediante elementos que no requieran electricidad.
Las guías aconsejan contar en la vivienda con suficiente ropa de abrigo, mantas y sacos de dormir con los que combatir el frío en el invierno.
Para afrontar la oscuridad, linternas o lámparas que funcionen con cargadores solares o baterías, así como pilas de repuesto. También utensilios para encender y mantener fuego, como velas y cerillas. Incluso madera en el caso de hogares que cuenten con chimenea o estufa de leña.
Los manuales de referencia apuntan a la importancia de tener nociones de primeros auxilios, y contar con un botiquín básico y con los medicamentos esenciales que requieran los miembros del hogar durante al menos siete días, por la dificultad que puede suponer comunicarse con los servicios sanitarios y de emergencia en una situación de crisis.
Un suministro adecuado de artículos de higiene ayuda a prevenir “infecciones y enfermedades”. El manual noruego enumera a este respecto las toallitas húmedas, guantes, compresas o gel hidroalcohólico. También puede resultar útil contar con una reserva de otros objetos como papel higiénico y bolsas de plástico. Se debe tener en cuenta que ante la falta de agua corriente no se puede utilizar normalmente el inodoro y habrá que desechar los excrementos en bolsas de plástico.
Las guías distribuidas por los países nórdicos el año pasado, que inciden en los preparativos ante situaciones de guerra, apuntan a la necesidad de abastecerse de pastillas de yoduro de potasio por si hubiera un accidente o ataque nuclear, que deberían utilizarse bajo indicaciones de las autoridades.
Además de las indicaciones de los objetos que deben almacenarse en casa, las guías anotan la importancia de prever cómo se recibirá la información de lo que está ocurriendo si se corta la electricidad. A este respecto, se recomienda disponer de algún aparato que permita cargar los teléfonos móviles (una batería auxiliar), y los teléfonos más importantes de las personas escritos en varias hojas de papel.
Today, the EU launches its new #Preparedness Strategy.
— Hadja Lahbib (@hadjalahbib) March 26, 2025
“Ready for anything” — this must be our new European way of life. Our motto and #hashtag. pic.twitter.com/fA1z8ZvMDA
En el supuesto de que no funcione ni la red de telefonía ni haya acceso a internet, se debe disponer de medios que permitan acceder a la información dada a conocer por las autoridades públicas acerca de qué está ocurriendo y “cómo debe actuar” la ciudadanía. Una radio que funcione con pilas o energía solar serviría para ello.
Otra indicación es mantener junta la documentación personal de los miembros del hogar, así como diversas formas de pago como dinero en efectivo suficiente para varios días, tarjetas de crédito o débito.
Otras herramientas útiles referidas en las guías de autoprotección son una navaja, abrelatas, un extintor o cinta adhesiva para sellar puertas y ventanas.
Las guías de Noruega, Suecia o Finlandia, en inglés, o la versión de autoprotección española están disponibles en sus respectivas páginas web, donde se pueden consultar otros consejos para una evacuación, dónde refugiarse en caso de bombardeo, cómo detener una hemorragia, o sugerencias para afrontar la ansiedad. Todas coinciden también en una conclusión: estar preparados también consiste en saber quién puede necesitar ayuda y de quién se puede conseguir.