Pobreza menstrual en México: 17 Estados no cuentan con legislación para garantizar una menstruación digna en la escuela
Un informe de la organización Mexicanos Primero revela que el 43% de las estudiantes mexicanas prefiere no ir a la escuela durante su periodo; el 20% se ha ausentado al menos una vez y el 30% ha tenido que improvisar con papel de baño a falta de productos adecuados


El acceso a toallas higiénicas, tampones y otros artículos de limpieza personal marca la diferencia para evitar el ausentismo escolar de las estudiantes en México, un país donde 17 Estados no cuentan con legislación para garantizar una menstruación digna en la escuela. Además de ser un tabú en el país, las estudiantes no cuentan ni con infraestructura, ni educación, ni insumos, lo que los expertos llaman pobreza menstrual, que hace que el 43% de ellas prefiera no ir a la escuela durante su periodo; el 20% se ha ausentado al menos una vez y el 30% ha tenido que improvisar con papel de baño a falta de productos adecuados. “El Estado es el verdadero responsable de generar políticas públicas y programas acompañados de presupuestos acorde con la magnitud del desafío”, reclama Laura Ramírez, directora de fortalecimiento de comunidades escolares de la organización Mexicanos Primero, que este martes presentó un manual para docentes que pretende ayudar a promover la menstruación digna en los entornos escolares.
No es un tema baladí para las organizaciones que trabajan en las mejoras de las condiciones de educación en el país, donde según datos oficiales aproximadamente 6,4 millones de niños y adolescentes entre 3 y 18 años no asisten a la escuela. Las causas de la ausencia, según el Inegi, el instituto nacional de estadísticas, son la falta de interés o aptitud para la escuela (43,4%), falta de dinero o recursos (18,3%) y problemas personales como conflictos familiares, con compañeros o amistades (7,4%). Las estadísticas, sin embargo, no ahondan una de las mayores causas para las estudiantes: la pobreza menstrual. Se trata de la falta de acceso a productos de higiene adecuados, baños dignos e infraestructura y educación sobre el tema.
“Hace un año iniciamos un camino de revisión y análisis de las legislaciones nacionales y estatales para entender cómo están los marcos normativos relacionados con menstruación y educación en todas las entidades. En nuestro análisis encontramos que hasta ahora son 15 Estados los que cuentan con leyes de educación que contemplan el tema de la menstruación, pero todavía faltan 17 que no cuentan con la legislación al respecto. A nivel federal, en 2021 la Cámara de Diputados aprobó un dictamen con 432 votos para reformar la Ley General de Educación para garantizar productos de gestión menstrual, toallas, tampones y copas a niñas y adolescentes en escuelas públicas de nivel básico, así como para impulsar la educación menstrual. Sin embargo, se detuvo en el Senado”, recuerda Ramírez. Un nuevo paquete de 11 leyes federales sobre menstruación fueron presentadas en febrero y Ramírez espera que sean aprobadas “a la brevedad”.
Desde mexicanos primero han alertado de que las jóvenes pueden perder hasta un mes de clases porque se ausentan durante la menstruación. “Las niñas dejan de asistir a la escuela o asisten, pero no la aprovechan plenamente porque no cuentan con toallas sanitarias u otros insumos de gestión menstrual, por el miedo a manchar su ropa o porque no encuentran las condiciones óptimas de infraestructura, es decir, no hay baños o agua o puertas o lavamanos, o incluso por creencias que vienen de la reproducción de estereotipos negativos de género, una visión en que la menstruación, que en realidad es algo natural, es sucia o vergonzosa y ellas terminan por no sentirse cómodas”, explica Ramírez. “Por eso, debemos propiciar que las escuelas, que es donde las niñas y adolescentes pasan la mitad de sus vidas, deben ser espacios físicos adecuados, pero también un espacio formativo con personal preparado, con información adecuada para dar acompañamiento y orientación”, agrega.
El 23% de las escuelas mexicanas, es decir, unos 56.000 centros, no cuentan con servicios de agua y cerca de 6.000 no tienen ni baños. “Resulta evidente la desventaja en la que se encuentran las niñas y las adolescentes cuando la gestión de sus menstruaciones no es la adecuada. Y son claras las barreras cotidianas que enfrentan para aprender, pues el miedo a manchar su ropa, los estigmas y falsas creencias respecto al periodo o la imposibilidad de ir al baño, las obliga a ausentarse de la escuela, lo que a la larga puede generar rechazo o incluso abandono escolar”, dice Jenny Farías, directora de proyectos de Mexicanos primero. “Es necesario abordar el tema a partir del reconocimiento de las desigualdades estructurales y con perspectiva de género y derechos humanos, portando soluciones en los niveles del sistema educativo”, agrega.
Presentación: Menstruar en la EscuelaPublicada por Mexicanos Primero en Martes, 25 de marzo de 2025
Esta organización, en colaboración con la Fundación Femmex —que impulsa iniciativas a favor de las niñas y mujeres en México— presentaron un manual para apoyar a los maestros en la formación e información que deben dar en las escuelas sobre menstruación. “Queremos que sepan que tienen una gran responsabilidad, pero también una tremenda oportunidad de impactar la vida de las estudiantes”, dice Cristina Mendoza, de esa institución. La idea del documento es presentar herramientas y propuestas de acción para garantizar los derechos de las estudiantes. “Luego de revisar los materiales existentes en los libros oficiales de texto, optamos por enfocarnos en la sensibilización de los docentes y en generar espacios en donde puedan hacer reflexiones sobre posibles mitos, creencias o información errónea que debe erradicarse. También se presentan ideas para abordar el tema en el aula, cómo preparar al grupo e incluir a las familias, así como considerar incluir el tema en las diferentes materias, es decir, verlo de manera interdisciplinaria”, explica.
A pesar de estas iniciativas, estas expertas aseguran que la responsabilidad principal sigue siendo del Estado mexicano. “No vamos a dejar de exigir cambios sistémicos que mejoren las circunstancias de vida de las estudiantes y que provengan desde arriba, desde los marcos normativos y la política pública. Nuestro trabajo habrá rendido frutos cuando las 32 entidades federativas contemplen en sus leyes educativas acciones dirigidas a erradicar la pobreza menstrual como factor de desigualdad para el aprendizaje”, reclama Jenny Farías.
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